Cartas a Persefone ...

Querida Persefone,

En estos momentos te dire que no tengo la más mínima idea de como voy a empezar, ni como acabaré esta carta. Tengo tanto que decirte, y a la vez que tanto esconder.

Hay cosas que suceden por que tienen que suceder, esa es la premisa ... y comienzo por este dicho, debido a que creo que llego mi hora, hora de entrar en ese estado de locura al que tantas veces esquive, por miedos básicamente.

Como llego mi "hora"?... todo ocurrio mientras te fui conociendo, observando día a día aquella sonrisa tan hermosa que tienes, sonrisa que es capaz de recargarme de animos, de aquella energía que te rodea.

Te confieso que me siento fuertemente atraído por tu personalidad, tú forma de ser. Me agradas muchísimo, me gustas muchísimo, y si me quedo callado cuando conversamos es porque me quedo observandote, sientiendome muy intimidado. Momentos como estos son cuando mis demonios internos comienzan a joderme, metiendo cizaña y dudas, "aconsejandome" a quedarme callado para no fregar aquellos momentos.

Imagino que me ves como una persona aburrida y callada, y no te culpo ... no hablo, me quedo callado por miedoso, por miedo a hablar pachotadas, por preguntar cosas que no debía, por preguntar lo mismo de siempre, por miedo a matar tan bello momento. Tengo ganas de saber lo que piensas, lo que sientes, preguntarte si aceptarías salir conmigo, preguntarte directamente si tengo esperanzas de alcanzar tu corazón mi querida Persefone, saber lo que sientes, piensas ... Tengo muchas ganas por decirte que siempre logras sorprenderme con tus ocurrencias, que me agrada reirme contigo, que cada vez que te veo me dan ganas de abrazarte, cogerte de tus delicadas manos y escapar de este mundo, llevarte por los confines del universo, y bajo la luz de la luna, con el manto de las estrellas iluminandonos, decirte cuanto te amo, que eres todo lo que he estado buscando en una mujer, y que por ti daría más que la vida, ofrecería mi divinidad ... por ti aprendería a tocar guitarra y componer bellas melodías para lograr convencerte que seas mía (como cuando Orfeo te convenció por Eurídice) ... estar ahí, sentados en los campos elíseos, danzando, cantando contigo, soltando nuestros gallos sin importarnos quien nos escuche.

Desde el frío submundo de mi inconsciente te confieso que siento celos y envidía. Envídio a aquellos duendes que te rodean siempre, los envídio porque logran robarte esa sonrisa de la que tanto disfruto y la cual con mi fría, torpe y estúpida forma de ser no logro sacarte. Ciento celos de tus amigos Elfos, amigos tuyos con los que compartes momentos muy agradables, con los cuales danzas esos ritmos terranales (ahora que recuerdo, nunca he bailado contigo) mientras yo sigo aquí encerrado cumpliendo deberes que en muchos casos los detesto. Tengo miedo de que alguno de los Elfos robe tu corazón, ese corazón que tanto deseo. Porque no hago nada? ... me siento impotente ante este hecho mi amada Persefone. Ahora estoy buscando la manera de quebrantar aquella regla que no permite el nacimiento del amor entre dioses del mismo templo ... si ... esa regla que tu has impuesto y con la cual me pusiste en jaque, pero tengo la esperanza de quebrantarla ... porque como dicen: las reglas se hicieron para romperlas no?

Siento impotencia por no estar a tu lado. Siento que la vida no es justa, que no gozo de la misma cantidad oportunidades que los elfos y duendes ... porque yo sigo encerrado en el inframundo de mi subconciente, quizas esperando una chispa que me de las alas y la energía suficiente para estar convencido de que tambien me amas, pero no hago meritos para ganarme esa chispa no lo crees?.

Tengo una edad ya considerable, pero hasta ahora me considero un crio en estos temas de las relaciones sentimentales, será porque siempre he vivido solo?.... porque siempre he estado encerrado en el inframundo ...

Cuando leas esto, entenderás el porque de mis temores, o quizas no entiendas, porque en este estado, estado de locura, locuras mías no me favorecen en nada; notarás que me vuelvo impetuoso, desesperado, estupido ... si eso... notarás que me vuelvo loco, y en este estado hago las cosas sin pensar, siguiendo mis impulsos, mis instintos que tantas veces me fallaron ... pero confieso que me agrada estarlo así, porque mi naturaleza es así, quizas debí ser dios de la locura. Estoy loco cierto?... me gusta estarlo, pero a la vez tengo miedo a este estado, tengo miedo de perderte al mostrarte lo loco que estoy ...

Aceptar mi destino, mi estadía, en el inframundo me esta costando mucho, siento que te estoy perdiendo, que soy un cojudo por dejarte ir sin presentar mayor pelea. Siento impotencia porque siendo un Dios, admirador de la perseverancia y el esfuerzo, siento que no voy a lograr ganarme tu cariño, pasión, tu amor, por más esfuerzos que haga, me siento encadenado, aprisionado en el inframundo, mientras tu disfrutas paseando en la tierra, junto con el sol y las flores rodeandote, haciendo una escena digna de un pintura.

Solo deseo saber si sientes algo por mí, si te atraigo como hombre y no como un crio, un hermano menor. Solo tu tienes las llaves que me liberan del inframundo ...

solo un te quiero y me tendras junto a ti,

diciendote lo mucho que te quiero,

lo mucho que te deseo,

besandote como si fuera el último día de nuestra existencia

y haciendote la diosa más feliz de los campos eliseos,

porque ya te ganaste un lugar en ellos,

y hace tiempo te ganaste un lugar en mi corazón.

Cuidate mi querida Persefone, yo estare aquí en el reino de los muertos, esperando ese destello de luz que emites, para que me des esa alegría con esa sonrisa que me hipnotiza, esperando que ilumines mi oscura y sombría vida,

Hades.

Posted in Etiquetas: |

0 comentarios: