El peso del papel y los bits

Domingo en casa, preparando las cosas para mi retorno a lima, luego de tantas centurias que no almorzaba con mis padres, reviso un rato el Comercio del día. Al instante separo Deporte Total (siempre al tanto del deporte rey: el futbol), Luces (al tanto de la farandula y viendo que hay en la programación de la tv), Clasficados (buscando un cuarto), hoy siento algo distinto, esta vez separo el suplemento El Dominical (que nunca lo leo siendo sinceros). Y es que veo en su portada: “Todo sea por amor”, titulo que en especial me causa algo de morbo y curiosidad por saber que tiene por ofrecer su contenido. Al instante imagino información relacionada a las celebraciones por este 14 (flores, restaurantes, cartelera, etc) y toda una gama de servicios que se ofrecerían para las parejas. Al revisarlo con mayor detalle, me doy con la sorpresa de que estaba equivocado: hablan sobre los amores de la ficción: Orfeo y Eurídice, Helena y París, Wherter y Charlotte, Romeo y Julieta, etc; haciendo una breve reseña sobre estos amoríos de la literatura.

musas... culpables y a la vez fuentes de inspiración ...

Para ser sinceros, me emocione mucho al leer estos comentarios, ya que a mi me fascina la literatura. Tal es mi emoción que continúo ensimismado. Tengo que aceptarlo, soy un romantico cobarde. Continúo, siguiente página: “¡quien dijo que el papel no pesa!”(por Nelly Luna), en donde hablan y reflexionan sobre algunos de los secretos epistolares de la historia.

... cargar el peso del papel es a veces dificil ....

“La carta es el fetiche del amante inconcluso: porque siempre hay algo más que decir cuando no se está cerca y se está solo frente a una hoja en blanco”. De inmediato, sonrío y me ruborizo un poco. Sí, es como imaginas, porque en estos tiempos de los mensajes de texto, email, yo también escribí una carta.

“Porque en la soledad se ama más y lo ausente se torna inalcanzable”. Cuantas noches pase angustiado pensando en ella. Es cierto, en la soledad piensas y piensas y sigues pensando, incrementando el amor, amándose más y a la vez, la musa se torna inalcanzable. Peor aún cuando eres adolescente, ya que se tiene la idea de los amores puros, verdaderos, Dios existe, etc; y a pesar de todo lo que se siente, el hecho de no ser correspondido, de “lo ausente” se torna inalcanzable, de ese miedo, cólera, frustración salieron mis primeras letras. “Cuando el amante escribe sabe que alguien al otro lado aguarda”, es cierto. Mi carta tenía un destinatario, y en ella pensaba al escribir, en decir lo que siento (me estoy ruborizando), en prevenirle, en desearle lo mejor. Una carta nace con una fuente de inspiración.

Los grandes de la literatura universal (Goethe, Octavio Paz, Neruda, Cortazar, etc) en sus cartas desnudan sus emociones y tormentos, son tiernos, vulnerables, contradictorios, a veces cursis y lejanos a los personajes que en sus obras encarnaron. Obviamente, no soy un gran escritor: mis historias son algo aburridas, pero es cierto. En mis cartas desnudo mi interior: mis emociones, tormentos, saber que no eres correspondido, el tormento que sentía por no decirle directamente un “te amo” y esconderme en esa carta. Ahora, ¿soy tierno?, eso lo tendrían que decir mis musas, pero yo creo que no. ¿vulnerable?, si; ¿contradictorio? … de hecho “… por este gran amor que siento por ti, me alejo, tengo miedo de hacer sufrir”. Cursi?... dramático??.. creo que si … mi último poemita me delata.


Pedro Salinas explica el “peso de una carta”: “¡Que mentira es de que el papel no pesa! … anoche el papel de tu carta me pesaba como la más hermosa y grave de las realidades … solo el peso de tu carta me servía de prueba. Vivía yo en ese rectángulo de papel … ”. Esto si me toco en lo más profundo. Me pregunto: viviré en ese trozo de papel? … yo creo que si, porque, a pesar de que no fue muy bueno, tiene algo de mi, una parte de mi alma. Si no conserva la carta, no vives para ella? Y si lo tiene, entonces vivo?... lo dejo a tu criterio. Análogamente, a “R” le envié un “mail – carta”, todo contradictorio (“me alejo porque no quiero hacerte daño”). Imagino que está en la papelera de reciclaje, o en algún lugar del disco duro.

Enviar una carta supone siempre una inquietante, y a veces, inagotable espera. El primer mensajero fue Guille, después fue Hotmail. Pero en ambos casos, luego de enviar ambas cartas me sentía inquieto esperando una respuesta que en ambos casos me despedía (que dramático que soy!). Solo tuve noticias del físico, cuando Guille me dijo que luego de que “G” termino de leer mi carta, le dijo: “Porque el no me lo dijo”. Por esto digo que soy cobarde: siempre escondiéndome.

... "G" leyendo? ... Le hubiera dicho personalmente ...


Aún cuando la pasión o el amor se consuma o no, el papel y los bits siempre guardan la huella imperecedera de lo que alguna vez fue pasión, odio, despecho, celos, nostalgia, desesperación tangible en un frágil papel, en un minúsculo bit. Como dijo Octavio Paz: “Lo terrible de una carta es que vamos nosotros mismos en ella”. Como una vez me dijo Jersson: “Dueño de lo que callas, esclavo de lo que dices (o escribes)”.


Volveré a redactar una carta algún día?? ... yo creo que sí, pues soy un amante inconcluso, un romantico cobarde.

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